Todo ser humano que alcanza la capacidad para amar a los animales ha sido capaz de ponerse en contacto con la ternura y la sensibilidad que caracteriza a la relación con las mascotas. Los animales con los que compartimos parte de nuestra vida se convierten en poco tiempo en una parte más de la familia, encuentran su espacio y sus costumbres terminan siendo aceptadas por los demás miembros. Su papel es en la mayoría de los casos el de mediador de los conflictos ya que tienden a atenuar las tensiones al encontrarse al margen de ciertas formas de comunicación y relación propias de sus dueños. Las mascotas aportan una compañía permanente al tender hacia la dependencia, un afecto genuino, sin ambigüedades y estable, una compañía serena, sin interferencias, ellos se adaptan a la familia con la que conviven, no imponen normas, solo las asumen.

Las mascotas reconocen a sus dueños

Reconocen su voz, su olor, su presencia se hace esencial en sus vidas, tanto que el abandono que sufren algunos de ellos por personas que malentienden el amor hacia los animales y que les instrumentalizan, puede llevarles a un absoluto desamparo.Para ellos los humanos nos convertimos en su referente, su hogar, su opción de vida, sin esperar nada a cambio más que una compañía y un cuidado básico. Las mascotas viven sin exigencias, sin imposiciones, sin cambios en sus perspectivas vitales, alimentándose del día a día y del tiempo de atención que reciben de las personas que les cuidan y disfrutan de ellos.La mascota espera con ansia la llegada de su amo (que palabra tan fea para describir una relación tan profunda), muestra siempre su alegría y sorprende regalando muestras de afecto, tanto que en muchos hogares se repite aquello de “en esta casa el único que se alegra de mi llegada es el perro” y tanto que a veces, incluso cuando los amos mueren, ellos siguen esperándoles…es conocido el caso de Hachikó, el perro japonés que inspiró la película “Siempre a tu lado” del director LasseHallström a quién cautivó que esperase durante el resto de su vida, 10 largos años, a su dueño fallecido a la entrada de la estación de tren de Shibuya.

Amor por las mascotas

Amor incondicional

Y es que así quieren las mascotas, con incondicionalidad, sin peros, no ponen pegas a sus dueños y les aceptan tal y cual son, por eso resulta tan gratificante compartir la vida con los animales, no juzgan, simplemente están presentes y dan afecto, cada cual a su manera, sin más, ellos se apegan a aquel que les adopta en su vida, sea esta confortable o no, no se mueven, no  huyen, al menos no intencionadamente, el vínculo perdura en el tiempo, lo merezca al dueño, o no. Es un amor quizá más puro, más infantil, más poético, más genuino, es el amor que ofrecen las mascotas a sus familias.

¿Cómo es el amor de sus amos a sus mascotas?

Los hay de todos los gustos, tamaños y colores, sin duda, desde el amor instrumentalizado donde se utiliza a la mascota para beneficio propio, ya sea por resultarle gracioso de cachorro, o porla compañía que necesite en un momento puntual y que finaliza cuando se termina la necesidad a cubrir; pasando por el amor saludable, mutuo, donde ambos se regalan afecto y se brindan cuidados en equilibrio, respetando los espacios propios de cada cual; hasta los amores de alta intensidad, donde llama la atención la carencia de afecto de la que padece el amo y que vuelca en todo su esplendor en su mascota, convirtiéndolos en figuras que no son, viviéndoles como hijos o parejas, sin duda llamativo y estrambótico, pero ni bueno ni malo, nadie sale dañado aquí.

¿El amor por las mascotas puede comprenderse?

Sólo cuando se ha vivido, cuando uno ha acariciado el gusto por amar a su querido compañero de viaje, cuando le ha cuidado, le ha protegido y le ha sentido como una parte más de su propia identidad, entonces puede apreciarse sin hacer juicios de valor la capacidad que podemos tener para amar a nuestras mascotas. Un amor verdadero, tierno, dulce, verdadero, cercano, bonito, un amor que solo puede darse sin condiciones a ese fiel compañero que siempre está presente. De hecho la pérdida de una mascota es vivida con el mismo dolor e intensidad que cualquier otra pérdida afectiva que se sucede en la vida, se pierde un compañero y un tipo de vínculo tan íntimo que solo es compartido entre ambos.

Sin duda, explorar los distintos tipos de amor en la vida tiene que ver con vivir la vida plenamente, si tienes la oportunidad incluye una mascota en tu vida a la que amar como ella lo hará contigo, eso sí, se trata de un compromiso firme, hasta que la vida os separe, no son un capricho, son una oportunidad para conectar con nuestro lado más sensible, son seguramente, los mejores amigos que te puedas cruzar en tu camino y  esos hay que cuidarles como a nadie!

 

 

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