Lo escuchas en la calle, en las tiendas, en las aulas y los
bares; en las tertulias radiofónicas y en los reprendidos
"botellones"; en los corrillos de amigos...la industria
musical se acaba. Evidentemente, todo lo que tiene esta información
de drástica y sensacionalista, lo tiene de verdad, aunque
con un importante matiz: lo que se muere, lo que se acaba, es
la arcaica industria musical. Aquella iniciada a principios
del Siglo XX con los rudos discos de pizarra y que a lo largo
de los años ha ido creciendo y transformándose
de manera descomunal. Contratos multimillonarios, campañas
desproporcionadas, montajes que atufan, sometimiento a los medios
y creadores de "monstruos" mediáticos, pérdida
de cualquier sentimiento artístico en beneficio de unas
cuentas anuales...así, hasta el día de hoy, donde
el 90% del mercado esta copado por producto de compañías
musicales, los cinco grandes grupos, el particular G-5 de la
música: EMI, Warner, BMG, Universal y Sony.
Una
política codiciosa y partidista (de su lado naturalmente),
han sumergido a la música en el pasaje mas oscuro de
toda su historia, con unos frentes de ataque contra ella muy
definidos: El primero, sin duda, y sobre todo para los grandes,
el famoso "TOP manta",o lo que es lo mismo, la replica
cutre del disco vendedor, con un precio sensiblemente inferior
al de las tiendas pero con una calidad de sonido similar,
que pone en evidencia en muchos casos el precio marcado como
pvp muy lejos del coste de fabricación, al que unido
a la falta de información hacia el publico sobre el
proceso creativo y de producción de un disco, provoca
una inevitable sensación de incredulidad e, incluso,
engaño.
En
segundo lugar situamos Internet, la supuesta "bestia
negra" de la industria, o mejor de las industrias, pues
parece no estar alterando tan solo lo estrictamente musical.
Tras el boom del 2000,donde las "punto.com" aparecieron
como champiñones, con unos movimientos financieros
que aun hoy asustan y un desconcertado apoyo mediático,
y donde en el plano musical empresas como Napster abrieron
veda a un nuevo formato de consumo y, sobre todo, a plantearse
porque pagar por la música en un formato "físico"
si puedes disponer de un tu propio catalogo "virtual"
con miles de canciones, que dio pie a un periodo de demandas
y acusaciones y que curiosamente, culmino con la compra de
estas empresas por multinacionales, como fue la cacareada
adquisición del citado Napster por parte de BMG. El
vacío legal ha sido y es tal, que las empresas de Internet
se han aprovechado, dando "pasos adelante" de dudosa
legalidad, y así lo demuestran procesos judiciales
pendientes, como la inclusión y comercialización
de "masters" de propiedad de las compañías
o los artistas sin previa autorización.
Luego
esta la copia privada, la copia entre colegas o como copia
de seguridad para llevar en el coche y que deja la puerta
abierta de un complicado debate, que nos llevaría otro
articulo especifico. Que la gente esta harta esta bien claro,
es un clamor popular entre los jóvenes:"A mis
padres les vendieron a los Beatles en vinilo, a mi hermano
en cd, y conmigo ¿ qué pretenden hacer?".Sinceramente,
creo que la copia es licita cuando tu economía o situación
te impide otra forma de consumir música o realmente
los precios de los discos son abusivos(naturalmente no todos
son casos, en nuestro caso, Subterfuge Records, promovemos
precios no superiores a los 12 euros, renunciando tanto la
compañía como el artista a parte de los beneficios,
en pos de un precio justo) y, naturalmente, estas dispuesto
a renunciar a todos los "extras"que te da una buena
edición de un disco: la calidad de impresión,
la información adicional, las letras y sobre todo,
el enorme placer personal que supone el ritual de ir a comprar
un disco, rebuscar...
Y
claro, las ventas han bajado. Se asegura que estas han caído
en los últimos años a un ritmo del 18%, cifra
que en el caso del estado español ha sido reducida
este año a un 2% "gracias" a la aparición
de esa cosa llamada "Operación triunfo" y
todas sus variopintas acciones: ediciones semanales de las
galas(en el momento de escribir esto hay 10 de ellas entre
los 20 mas vendidos, y 3 de ellas los 3 mas vendidos...),lo
mejor en disco, lo mejor en video, lo...lo peor!
El
problema real de que se deje de vender discos, aparte de que
se planteen debates necesarios sobre los precios, no radica
en que las tiendas, distribuidoras o compañías
dejen de ingresar, sino que es el artista, sobre todo de carácter
local, que ve como se le cierran aun mas las puertas a una
posible producción y difícilmente pueden pasar
del tramite del local de ensayo. Las compañías
pequeñas tienen que velar por su catalogo ya establecido
y las multis se centran en las imposiciones de la cúpula,
dando como resultado que el gigante de la globalización
arrase en la musica, provocando que este producto campe por
los diales de todo el mundo, donde solo se puede detectar
la diferencia entre uno y otro por el idioma utilizado por
el locutor para presentar el tema.
Los
próximos meses se presentan decisivos: reducciones
de plantilla, creación de mesas antipirateria de puro
testimonio institucional, procesos judiciales con empresas
de Internet, el inevitable sufrimiento al que se van a ver
abocadas las compañías independientes...en fin,
un maremagnum de insoslayables cambios y mutaciones, que confiemos,
desemboquen en el nacimiento de una nueva industria musical,
adaptada a los tiempos y que vele, sobre todo, por el músico,
el creador; el autentico, y único cimiento de lo que
conocemos como "el mundo del disco". Mientras, a
disfrutar con la música.
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Carlos
Galán es el Director General de Subterfuge Records
(www.subterfuge.com), la compañía discográfica
independiente mas importante de este país, nacida
en el año 1989 en Madrid a partir del fanzine underground
del mismo nombre que él mismo autoeditaba a golpe
de fotocopia, como ya hiciese años antes en Alicante
. El, con su sello, ha sido el artifice de la musica que
ha puesto banda sonora a toda una generación: Los
Planetas, Undershakers, Dr.Explosion, Sexy Sadie, Fangoria,
Najwa y tantos otros; grupos de este sello, como Dover,
Undrop, Deviot y Australian Blonde (con el himno "chup
chup") fueron pioneros como antecedentes de "canción
para anuncio" autóctona. Prototipo de joven
empresario "hecho a si mismo", icono de la cultura
indie y uno de los últimos románticos en
la industria musical.
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