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Nada más lejano de la realidad que quedarse con un único significado de un libro...así lo entienden quienes nos escriben
 
OPINIÓN ENSAYO PERIODÍSTICO

     EN PORTADA
    "Siglas para la educación"

POR ALBA SUÁREZ *

...sobre la Educación que decir sino que nos encontramos en un ambiente tenso por sus incongruencias. Los intentos de mejora no llevan sino a su efecto contrario, el no contar con las partes interesadas tiene sus consecuencias...

 

La educación es la base de toda sociedad. Las sucesivas leyes que han intentado reformar la educación son siglas que no alcanzan modificar la realidad. Son teorías que se aprueban entre huelgas promovidas por estudiantes, partidos políticos, sindicatos y organizaciones estudiantiles. La educación esta rodeada de siglas y cada vez que aparece una nueva quiere decir que va a haber un cambio teórico, pero no real. A mi me gustaría saber lo que esconde cada una de esas iniciales que se exhiben como las triunfadoras en la nueva sociedad, las que renovarán la Educación con una sabia política educativa. Mucha miga y poco pan. ¿Dónde están esos cambios?. Cada reforma es distinta, pero todas parecen iguales, lentas, ineficaces…, lo único que cambia son las iniciales de cada ley.
En 1970 el ministro franquista Villar Palasí promulgaba la Ley General de Educación (LGE) con la que introducía la Educación General Básica (EGB), con carácter obligatorio hasta los 14 años, a partir de aquí o bien se elegía BUP, COU y Universidad o bien Formación Profesional (FP). Los años de esplendor para la enseñanza pública en España fueron entre los años 70 y 90, pero las edades de oro no tienen larga vida y su caída se produjo con la reforma del Partido Socialista que desde que llegó al poder en el 82 inició un proceso pedagógico para cambiar las siglas franquistas anteriores por unas iniciales progresistas. A la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo) no le importaba tanto "hacia donde" se dirigía el cambio si no que se hiciera un cambio, porque para la izquierda española el mundo de la cultura y la educación ha sido siempre su coto y finca particular. Un partido progresista que pretendía modernizar la enseñanza y adaptarla a la realidad del momento, pero las propuestas de cambio no resultaron efectivas. Con el nuevo sistema educativo se implantaba una enseñanza obligatoria hasta los 16 años creando la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), pero el término mágico de esta reforma era la atención a la diversidad, piedra filosofal, capaz en teoría de solucionar todos los problemas, creando a la vez otros. Los alumnos problemáticos, con discapacidades psíquicas, inmigrantes que tienen problemas para entender el idioma y aquellos que no tienen ningún interés por el estudio, uno de los motivos principales del fracaso escolar, y muy frecuente en España, son los que se concentran en la enseñanza pública, ya que en la privada e incluso en la concertada disponen de mecanismos sutiles de selección.

Las intenciones de la LOGSE eran buenas. La EDUCACIÓN es el único instrumento que puede modificar la realidad. Pero las formas para aplicar los cambios no se ajustaban a la realidad del momento, el aumento de la demanda de la escuela privada deterioró a la escuela pública, no había una ley de financiación, los profesores no tenían autoridad, sufrían estrés, el alumno pasaba de curso aunque en su expediente aparecieran 10 asignaturas suspensas y todo gracias a la promoción automática que era una fuente importante de desmotivación para los estudiantes. Era una ley condenada al fracaso. Con la nueva Ley de Calidad que propone el PP lo que se pretende es acabar con la promoción automática volviendo a la repetición de curso, motivar a los estudiantes, orientarles a través de itinerarios y ofrecerles una enseñanza de calidad… además de exigirles la PGB, una especie de reválida de los años 60 y 70 y la prueba selectiva que cada Facultad establezca.
Más siglas, pero esta vez llegan a la Universidad, son las conflictivas iniciales que tienen a los estudiantes universitarios sumergidos en un clima de huelgas que tuvieron su máximo apogeo en los meses de octubre, noviembre y diciembre del pasado año. Muchos protestaban por protestar, y pocos se habían leído el documento íntegro. Han pasado varios meses de la entrada en vigor de la LOU (Ley Orgánica de Universidades), que se tramitó a toda prisa, y sin embargo, los desarrollos reglamentarios se toman su tiempo. "De repente, aquella Universidad en peligro, llena de problemas, con serias situaciones de corrupción, que exigía la reforma urgente para acabar con endogamias, prevaricaciones y despilfarros, alcanza la paz y se corrige de sus males, sólo con la aprobación de una ley que casi no ha empezado a aplicarse", dice el rector de la Universidad Carlos III, Gregorio Peces-Barba. Una cosa es la teoría y otra muy distinta la realidad.

Hay que renovar la educación. Sea como sea hay que buscar soluciones. España no puede seguir por más tiempo en el vagón de cola de Europa en materia de enseñanza, con un índice de fracaso escolar del 25% y una Universidad masificada e incapaz de dar respuesta a las demandas sociales. Está en juego la formación de las generaciones futuras y, en definitiva, nuestra competitividad y aspiraciones en el concierto internacional.
Un estudiante de secundaria puede llegar a cometer más de 15 faltas en un texto de tan sólo 10 líneas. Aquí, uno de cada cuatro chicos tira la toalla y abandona el sistema antes de tiempo sin ninguna titulación entre las manos y si les dices que te digan un sinónimo de "desmotivación" o "fracaso" no saben contestarte porque tal vez no sean conscientes de que ellos mismos son los que lo padecen, mientras la sociedad sigue avanzando y ellos no dan ningún paso para reengancharse al tren europeo.

 


* Alba Suárez Galeote es estudiante de 4º de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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