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"No
Logo"
por
Fran Climent
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Conforme
esboza el libro "No logo" de Naomi Klein,
la marca de la empresa, su identidad corporativa, se
ha convertido en algo así como un gurú
del mercado empresarial. |
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Es
la marca la que pauta la actuación de la empresa;
la opinión de los consumidores, con cierta
seguridad, ya no gira en su respuesta a encuestas
ómnibus o paneles sobre productos, de la eficacia
de éste o aquel producto, sino en la confianza
que le transmite una u otra empresa...
La Era de Fordismo se muestra no sólo como
un olvido sino que pudiera definirse como deseo por
parte de muchos, sobre todo, paradójicamente,
de los que se “descerebran” por diferenciarse...
(1)
La
obsolescencia afecta de tal manera a los productos
que la intención de todo buen ejecutivo es
la de jugar con los intangibles (emociones, sentimientos,
percepciones sobre la empresa) para acelerar la compra
por los consumidores.
El consumidor, por su parte, confundido y aturdido
por el trasfondo de copia de productos que se esconde
en el corazón de las marcas no hace sino dejarse
llevar al son de las megaempresas.
Y, sin embargo, la danza deja de contentar a los invitados...los
compradores, o mejor, los usuarios, parecen estar
hartos de confusiones, transgresiones a valores familiares
y éticos - productivos(2), afectivos y emocionales,
en definitiva... “empresarización de
la sociedad” . Ya no queda nada por vender ¿o
sí? A saber...
En este contexto, las marcas deben actuar de forma
inédita y realizar búsquedas exhaustivas
y para ello: la cultura, o más aún...
el argot juvenil , la subcultura, es el caramelo que
los directivos ansían con más entusiasmo,
fuente de vida e inmortalidad incomparable para el
ámbito mercantil. De esta forma, el marketing
se ha adentrado en el “patrocinio de la cultura”
así lo proclama Naomi Klein.
Pero a uno le asalta la pregunta de hasta qué
punto la sociedad mantendrá el equilibrio mental,
enfatizo, la paciencia suficiente para soportar la
venta de sus experiencias y particularidades. Recuerdos
de familia que son privados (3) ¡¡puestos
a la venta!!
¿Supondrá
realmente, a largo plazo, una ventaja competitiva
para la empresa que tanto focaliza sus esfuerzos en
lo inmaterial?
El
resultado de esta realidad lleva a formular una hipótesis
que bien pudiera ser errónea, la que nominalizo
como la Postimagen.Mi postura se declina por señalar
que la tendencia empresarial es una Moda de obsolescencia
rápida. Me explico...
La voluntad última es siempre vender, y, para
ello se llevan a cabo diferentes y ambiciosas estrategias
de marketing o de comunicación: preocupación
por la imagen corporativa; desarrollo de campañas
institucionales; below the line; patrocinios; mecenazgos,
...
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Sin
embargo se vislumbra el peligro de que el acto de la
venta, propiamente “vender”, se confunda
con “violar”, los derechos e intimidad de
la sociedad. Cuyo único parecido es el comienzo
en “v”. Ibáñez argumentaría
lo poco “nutritivo” de la publicidad ya
que apenas aporta nada nuevo y tan sólo mitifica
posturas ya existentes en una sociedad que perpetúa
lo ruin.
En este sentido, infiero que la empresa se ve obligada
a buscar en la sociedad la creatividad y originalidad
necesaria para lubricar sus engranajes. La comunicación
necesita del saber contextual y mundano como fuente
de inspiración.
Resulta que hoy en día, cuando la competitividad
en el mercado es del todo explícita: abrumadora;
la incoherencia de la filosofía empresarial constituye
uno de los pecados capitales que más caro se
paga.
De esta manera, el ámbito de la empresa se muestra
como un foco repleto por doquier de diversidad de absurdos
e incongruencias. Si no fuera cierta esta afirmación
¿cómo explicaríamos que Eisener,
el dueño del Reino mágico, Disney, en
El País 12 de mayo dijera en una entrevista que
“A Disney no le afectan los acontecimientos políticos.
Deseamos ser una empresa de entretenimiento”...
cuando sobradamente sabemos que no es así? Klein
afirmaría más tarde que para ellos la
apuesta por la celebración del “Día
del orgullo gay” se debía a <<no
tanto porque sean progresistas, sino porque les resulta
financieramente rentable>>, declarando así,
manifiestamente, la verdadera intención de equilibrio
político, de masaje social.
O Nike cuando analiza exhaustivamente la política
de un país debido a que su mayor o menor flexibilidad
legislativa le permitirá operar o no a su antojo;
o acaso cuando multinacionales, que nombrarlas resultaría
aburrido por su cantidad, interfieren en políticas
estatales ( EE.UU.)(4) para aportar su granito de arena
viciado.(5) |
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Pero
destaca, de manera cegadora, el hueco, la carencia,
que la empresas con actuación global están
dejando entrever.
La cuestión que interesa es cómo las empresas
de tanto poder, económico al menos, salvan, y
lo que es más importante, van a salvar la apatía
generalizada de la sociedad hacia su forma de proceder.
Si realmente, se tiende hacia una desidia global de
los individuos por conocer sus actuaciones (explotaciones;
violaciones de la intimidad; compra de la historia particular
de los consumidores;...) ¿cuál será
la estrategia que empleen? (6)
Al
parecer Dios concedió, como una buena hada madrina...el
deseo de un milagro, a saber, ... la “Responsabilidad
social”.
¿Será
suficiente el manto blanco de la Responsabilidad Social
para cubrir la tan enturbiada imagen de muchas empresas?
Para
la multinacional Shell, “la importancia concedida
a la Responsabilidad Social es altísima”,
seguramente lo sea, pero...problema, sus actuaciones
muestran lo contrario, tan sólo mirar al continente
africano para analizar su potencial de extorsión.
Para Kevin Roberts, consejero delegado de la red mundial
de Saatchi & Saatchi:
“Lo
que las marcas necesitan es amor”
Claramente
una apuesta por la intangibilidad de estas, por el cuidado
y exhaustivo trato, ¿y los consumidores? |
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Sería
de torpes no indicar que la debilidad de la comunicación
empresarial acucia nuevas necesidades que rompan la
monótona rutina de las estrategias actuales.
El gasto paulativo y creciente que se invierte en originar
una personalidad pública diferenciada, consolidada,
competitiva, acorde con su público, no llegará
a ser sino una quimera del “querer ser y no poder”.
Su comportamiento corporativo y cultura podrían
ser engullidas por los consumidores activos: Miembros
de asociaciones, colectivos, grupos, ong´s, sindicatos
y un etcétera constituyen consumidores que velan
por el cumplimiento de una mínima eticidad empresarial,
de una rentabilidad acorde con el contexto social actual:
la preocupación por el CÓMO.
El “Cómo” siempre ha constituido
un elemento esencial en publicidad, esencia y génesis
de la creatividad, autores como Joannis o cualquier
otro de la misma índole o en hasta cuadernillos
para preescolares se mostraría esta afirmación
(la urgencia de Cómo hacer las cosas bien). Es
obvia pero tan difícil de entender a veces que
deberíamos volver unos cuantos cursos académicos
o existenciales atrás: Dircoms, doctores en comunicación
o especialidad cualquiera o acaso tenderos no llegan
a comprenderlo.
Resulta clara la aceptación por parte del mapa
de públicos de las corporaciones económicas,
de los consumidores y del colectivo social en general
que la unión de “ayudas al Tercer Mundo
o al Cuarto o al desastre del Huracán Mitch”
siempre son bien recibidas. Pero Cómo son recibidas;
Cómo se las dan a los necesitados (adecuación
de la ayuda de la acción a la situación);
Cómo es el acuerdo de ong – empresa ...sin
duda ... la urgencia del Cómo hacerlo bien.
En demasía, lo obvío se hace complejo...
Toda empresa debería contar con la opinión
de los grupos antiglobalización, los así
mal de bautizados. No comprarles adoptando sus formas
de proceder o comercializar sus ropas. “El público
no es tonto” indicaba el histórico publicitario
Bernbach.
En la actualidad, la compra de ideologías queda
en bancarrota, ya no resulta mas que una mediocricidad
corporativa.
Resultaría sugerente y hasta polémico
(teniendo en cuenta que el aquí escritor todavía
no puede calificarse como profesional de nada) que indicara
que pasan en volandas la incoherencia empresarial, y
las actuaciones estratégicas resultan pésimas
y seriadas...la originalidad escasea en pro del incremento
de gastos en banales y malogradas actuaciones
Disney posee una ciudad, no es menos Nike y algunas
más ...¿a quién importa? Supone
realmente un incremento de su notoriedad, seguramente
sí, pero únicamente como signo de magnificencia
y poder, no de eficacia comunicativa y por ende corporativa
para su mapa de públicos. Cabría hacer
investigaciones exhaustivas para ratificarlo.
Coherencia
(la tan siempre valorada y premiada) junto con Transparencia
constituyen el nuevo plus para un nuevo posicionamiento.
Puede que tal vez esta no sea la tendencia, ojalá,
sin embargo las entidades económicas se adentran
en un marco cuya ubicación en el mercado no pende
del hilo de la producción, ni de su propio intangible
(marca ) sino de su posición conforme el respeto
a los individuos y grupos de este planeta ... puede
que sea la hora de aceptar esta tónica.
Tal vez deba ser la regulación internacional
en consonancia con la opinión pública
la que tenga que marcar las pautas para limitar el poder
de las multinacionales en aras a lograr comportamientos
óptimos.
Los desequilibrios no son sino un paso a un cambio.
Y, de esta manera, creo no equivocarme si afirmo que
estamos en plena metamorfosis.
Empezaba el ensayo en el camino que se dirigía
a la Postimagen y encuentro su final en la escalofriante
situación de Zonas productivas como la de Cavite.
Choque con el presente que nos lleva a la urgencia de
dar solución al Cómo.
Al tajante know how (saber cómo). |
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(1)
Explicito de esta forma que llegado el Mercado en el
que nos encontramos, pudiera ser, que la Era de Fordismo,
la producción en serie, resultara hoy un respiro
para los ejecutivos que rebuscan emociones con sus marcas
para independizarse de otras empresas con semejantes
productos.
(2)
“las explotaciones de niños” que
tanto impacto en la últimas décadas ha
originado, para desgracia de las empresas.
(3) Con respecto a la muestra de la publicidad corporativa
como clichés de estilos de vida familiar, esta
imaginería podría igualmente ser criticable.
(4) A partir de los expuesto en el libro NoLogo sobre
ejemplos de esta situación.
(5)Enfatizo
el hecho de que las ayudas de las multinacionales tienen
un motivo, propiamente alguna rentabilidad, bien comunicativa
(publicitaria) o productiva (venta de sus productos)
en los lugares donde invierten.
(6)Me inclino en torno a la creencia, aunque certera
por la observación y lectura de los profesionales
de la comunicación empresarial, que las estrategias
para paliar sus males acabarán por no salvar
obstáculo alguno.
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Fran
Climent es estudiante de 4º de Publicidad y RR.PP.
en la UA.
E-mail:
fran.reefviews@ua.es
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