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Puede decirse que "The Matrix" ha sido un fenómeno social en los últimos años. Desde que se estrenase en el verano del 99, se ha debatido sobre cómo ha influido en la estética del cine y la publicidad, con su cuero y sus efectos de bala; también sobre sus influencias, que las tiene y muchas -no sólo filosóficas, como Platón o Descartes, sino también cinematográficas, como "Blade" o "Dark city". Estas cuestiones siguen tratándose, repetitivamente, cuando se acaba de estrenar "The Matrix Revolutions", la tercera entrega de la saga. Sin embargo, raras veces se plantea una pregunta que quisiera poder responder: ¿Hasta qué punto es "The Matrix" hija de su tiempo? Me gustaría repasar ciertos aspectos de la sociedad posmoderna de principios del siglo XXI que aparecen retratados en la película de los hermanos Wachowsky. |
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| Esclavos de la tecnología La ciencia-ficción es un género perfecto para reflejar los miedos de una sociedad: "Un mundo feliz" representa el miedo al sistema capitalista, como "1984" al comunista; "Akira", el temor al holocausto nuclear; "X-men", el miedo a la xenofobia; "Gattaca", la desconfianza hacia ingeniería genética. Cada una a su manera, estas obras representan traumas de la sociedad actual. Entonces, ¿qué miedo es representado en "The Matrix"? Evidentemente, el miedo a que la alta tecnología creada por el hombre supere a su propio hacedor y se levante contra él. En el film, los humanos son meras baterías al servicio de las máquinas, aunque esta servidumbre se disfrace con un mundo irreal de aparente comodidad. Algo similar ha ido ocurriendo a partir de la década de los 90, con la explosión del ordenador personal. Supuestamente, éste nos facilita nuestra existencia, pero a la vez nos convierte en dependientes de la tecnología, al no poder superar ciertos trámites o no poder cumplir con ciertas obligaciones sin el uso del ordenador. Sumergidos en esta Matriz de comodidad, vivimos felices sin preguntarnos hasta qué punto nos hemos deshumanizado, hasta qué punto han variado nuestras costumbres y comportamientos (relaciones humanas, comunicación, valores) por causa de las nuevas tecnologías. Quizá llegue el día en que sí nos planteemos esa pregunta y la respondamos optando por la pastilla azul, y ese día volveremos al punto en el que el PC era el manipulado y no el manipulador, no muy diferente del exprimidor de naranjas, aunque para ello (para recordar lo que era ser plenamente dueños de nosotros mismos) sea necesario ser durante unas décadas el exprimidor de naranjas del ordenador, la batería de las máquinas de "The Matrix". |
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Resistencia En la película, ¿a qué número ha quedado reducida la humanidad resistente en el mundo real, fuera de la Matriz? Al parecer, a unos pocos miles de entre una población de miles de millones. Tal vez con ello se intente representar a las escasas voces discordantes que, en éste nuestro mundo, critican el Sistema. ¿Son los rebeldes de Sión los activistas antiglobalización de "The Matrix"? Desde luego, son también una minoría. Pequeños mosquitos que intentan picotear las normas establecidas por los poderosos, quizá sólo personajes secundarios en una historia en la que los protagonistas son aquellos que gobiernan y los millones de fieles o indiferentes. Sí, parece que ahí hay una metáfora, pero hay algo que me sorprende: ¿Será posible que la película más influyente, la que ha impuesto una auténtica dictadura estética, pretenda enviar un mensaje antisistema? ¿La misma película que ha generado dos secuelas vacías de contenido, cuyo único fin era la explotación del filón? Qué irónico sería. Sin embargo, la idea va más allá de la lucha de los roñosos humanos frente a las relucientes e infalibles máquinas. El líder de la resistencia, Neo, resulta ser en su etapa anterior a la divinidad un programador informático, nada menos. Es decir, trabajaba para el Sistema antes de boicotearlo. Finalmente, tal vez el mensaje que "The Matrix" ofrece y toma de su tiempo es que cualquier enfrentamiento contra el Sistema puede ser inútil si no comienza desde dentro. Y, entonces, nos asomamos a la ventana y vemos que las manifestaciones contra la guerra no la han detenido. Qué diferente sería si los pacifistas ocuparan el Congreso... |
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Ciencia VS. Religión Parece común en la fantasía y la ciencia ficción que se lleva al cine últimamente un mensaje religioso oculto. Siempre hay un mesías, unos apóstoles, una misión divina y un sacrificio. "El Señor de los Anillos" tiene en Frodo a su Cristo tentado por el Diablo en forma de anillo, y de nuevo el Mal se representa con maquinaria que arrasa la naturaleza (el mago Saruman tala bosques enteros para crear su armamento, y sus guerreros son producto de un misterioso cruce de genes). "Star Wars" tiene sus monjes/ jedi, hombres de fe en un mundo de alta tecnología, y la encarnación del mal, Darth Vader, es prácticamente una máquina. Siempre aparece el Mal representado por la máquina inteligente, frente a la máquina-utensilio que es una herramienta del Bien. Desde luego, el enfrentamiento entre religión y ciencia es por definición irresoluble, pues la lógica no es competencia de la primera como la fe no lo es de la segunda. La tecnología domina el primer mundo, avanza rápidamente, se reinventa cada día. La ciencia sobrepasa los límites de la ficción en ramas como la Informática o la Genética. Sin embargo, la religión, cualquiera que sea, no pierde adeptos, tal vez porque sea más fácil creer ciegamente que pararse a entender, o tal vez porque en un mundo que camina tan deprisa, pisoteando a veces la moral por el camino, es necesario volver a los valores tradicionales para los que la religión es reserva. Sea como sea, ¿qué tiene "The Matrix" de este enfrentamiento entre religión y ciencia? Lo tiene todo. Una profecía advierte de que vendrá un Elegido a liberar a los hombres... del yugo de las máquinas. Morfeo es aquí el útlimo profeta, el encargado de bautizar al elegido en la fe. Neo es el Ungido en esta historia (es innegable que su atuendo en "Reloaded" y "Revolutions" recuerda al de un reverendo), quien llevará a la práctica las bases de su religión (esas bases que Morfeo expone en su particular "sermón de la montaña" o "lectura de las tablas de la ley" en "The Matrix Reloaded"). El maligno es aquí la máquina que corrompió y sometió a la Humanidad, que fue expulsada del Paraíso y acabó construyéndose un ficticio (salvo los Rebeldes/ Discípulos, que luchan por volver al verdadero). La máquina es fría, objetiva, calculadora. Para luchar contra esto, "The Matrix" propone la fe en Neo el Salvador. Una respuesta de fe contra la dictadura de la ciencia. ¿Pero es fiel la película a su propio mensaje? ¿Está "The Matrix" con o contra la ciencia? Su argumento lanza un mensaje contrario a la tecnología. Sin embargo, la película se convierte en fenómeno gracias a sus nuevas técnicas, a la continuación de la saga mediante video-juegos, a las partidas en Red. En definitiva, hay una contradicción. |
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Redefiniendo la humanidad Cuando alguien entra en la Red, las reglas del juego de las relaciones cambian. En un chat, t odos los rituales en las relaciones cara a cara desaparecen. Todo un juego de gestos, miradas, roces que se esfuman en un hipertexto o se desnaturalizan mediante una web-cam. ¿Es sencillo el regreso al mundo material? ¿Es fácil adaptarse a la realidad, con sus normas? Tal vez no lo sea para quien pase demasiadas horas en el hiperespacio. ¿No es parecido a lo que les ocurre a los que pasaron demasiado tiempo en la Matriz? Neo y Trinity son los dos enamorados de la saga. Se conocen en el mundo virtual, bajo sus leyes. "The Matrix" nos los muestra fríos, inexpresivos. La primera secuela contiene la escena de amor más fría de la historia del cine. ¿Qué saben de relaciones de pareja, de erotismo esos dos que no hace mucho que viven en el mundo material? En Sión, la ciudad de la Resistencia, tienen entre otras cosas que redefinir el concepto de Humanidad, como tenemos que hacer nosotros al entrar y salir de la Web. Sólo esto podría explicar la estúpida escena de cama intercalada con una supuestamente tórrida fiesta en la ciudad de los humanos. Supongo que no debe ser sencillo ser humano si no te enseñaron a serlo. Conclusión "The Matrix" parece presentar muchos de los miedos, inseguridades, traumas y mitos de nuestro tiempo. En un mundo encadenado a la tecnología y que vive una crisis de valores, la humanidad tiene que redefinirse, bien mirando hacia atrás, hacia los valores tradicionales, o bien tratando de encontrar los que se adapten a la nueva situación, intentando de no perder la moral por el camino. |
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| Jaime Barber Sabater es estudiante de Publicidad y RR.PP. en la Universidad de Alicante. | ||||||||
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