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El reciente estreno de la anunciada tercera parte de Matrix nos da pie a analizar sus secretos, sus virtudes y sus defectos, la razón de su éxito y cómo ha influido y lo hará en las producciones futuras. |
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| Ya está...ya sucedió...todo ha acabado. ¿Quién nos iba a decir allá por 1999 que en este 2003 la Humanidad iba a ser definitivamente salvada por El Elegido? ¿Quién hubiese sospechado de la existencia de personajes tan crípticos como el Ferroviario, el Arquitecto (esa inolvidable mezcla de Chicho Ibañez Serrador y Hannibal Lecter) o un pariente virtual del Conde Lecquio llamado Merovingio? ¿Cómo íbamos siquiera a intuir que nuestra realidad no es en absoluto lo que parece? ¿Quién era el guapo que apostaba por el soso de Keanu Reeves como nuevo icono del cine de acción cibernético-metafísica? Nadie, amigos míos. Como todo lo que impacta, Matrix llegó de sorpresa. La verdad es que lo recuerdo bastante bien. La primera vez que me interesé por Matrix de verdad fue tras leer una columna en EL PAIS, a propósito de su estreno estadounidense. El titular era escueto pero arriesgado. Decía algo así como "Matrix revoluciona el cine de ciencia-ficción". El cuerpo del texto hablaba de las críticas positivas que la cinta estaba cosechando al otro lado del charco, la comparaba con Blade Runner (lo que me molestó un poco; para mí Blade Runner siempre será intocable) y comentaba algo acerca de sus revolucionarios efectos especiales. Me alegró saber quienes estaban al frente de la cinta: Larry y Andy Wachowski. Había visto su única película hasta entonces ("Lazos Ardientes", una peculiar aportación al cine negro sabiamente aderezada con pinceladas lésbicas) y me había parecido que aquella gente sabía perfectamente lo que se hacía. Para aquel entonces, la fiebre Matrix ya había comenzado, pero en España no nos dimos cuenta hasta tres meses después (para ser exactos, hasta el 23 de Junio). Bueno...lo que ha pasado desde entonces hasta ahora os lo ahorro...ya tendréis idea. |
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Con el estreno en los últimos meses de las dos secuelas que completan la trilogía ("The Matrix Reloaded" y "The Matrix Revolutions") el debate acerca de esta particular saga fílmica se ha vuelto a abrir. Si bien desde un principio existieron multitud de voces a favor y en contra, las peculiares características de la segunda y la tercera parte de la trilogía han provocado deserciones en masa entre muchos de los defensores de la primera parte. Lo cual nos lleva a preguntarnos acerca del verdadero valor cinematográfico, artístico e incluso social de estas tres películas. ¿Qué elementos hacen de estas películas un auténtico punto de referencia en el cine del cambio de milenio? ¿Cuáles han sido sus influencias y cual será su influencia en la producción cinematográfica posterior? A todo ello vamos a intentar dar respuesta en este artículo, si es que decidís seguir leyendo: A) THE MATRIX: El Crisol Digital A los críticos menos entusiastas les resultó sorprendentemente fácil deshacerse de "The Matrix" arrojándola con desdén al cajón de las despectivamente llamadas "películas de palomitas". Para ellos, esta nueva propuesta no era muy distinta a la tercera o cuarta parte de "Arma Letal", a "Rambo III" o a "Los Picapiedra". Su cuidadísimo aspecto visual y sus asombrosos efectos especiales (pura historia del cine) no dejaron ver el bosque. Muchos de esos críticos no supieron (o no quisieron) ver que el proyecto de "The Matrix" no era el típico producto con guión "hecho en una semana", tan habitual en los cajones de las majors hollywoodienses. Los misteriosos hermanos Wachowski llevaban años ganándose la vida escribiendo guiones para otros (algunos bastante infames, todo sea dicho), mientras en su tiempo de ocio se empapaban de filosofía, ciencia-ficción, anime, comics y cine oriental. Todas y cada una de esas influencias son perfectamente visibles a lo largo de toda la saga Matrix. Ver Matrix es, en cierto modo, ver las viejas películas de kung fu, de interminables coreografías...es leer las novelas de Philip K. Dick o de William Gibson, es disfrutar de los estilizados tiroteos de John Woo...es jugar a una videoconsola sin mover un dedo...es, por llamarlo de algun modo, una experiencia global. Al igual que Tarantino años antes, los hermanos Wachowski tomaron puñados de conceptos e ideas ya existentes y los mezclaron a su manera creando algo nuevo. Ni siquiera el tan cacareado efecto de "tiempo bala" es, como mucha gente piensa, algo original de Matrix. Tiempo antes, videoclips como "Let the Soul be your Pilot", de Sting o películas como "Perdidos en el Espacio" (Stephen Hopkins, 1998) ya lo habían utilizado (eso sí, de forma menos sofisticada). El concepto mismo de una realidad artificial cuyo orden está regulado por unos "agentes" había sido explorada tan solo un año antes en la estupenda y absolutamente reivindicable "Dark City" (Alex Proyas, 1998). Así mismo, cualquiera que haya tenido la oportunidad de ver cualquiera de las películas dirigidas a principios de los 90 por John Woo puede certificar que los tiroteos coreografiados filmados a cámara lenta existen desde mucho antes de que Keanu Reeves se vistiera de negro. |
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Pero todos estos detalles no tienen demasiada importancia. El verdadero talento de los Wachowski consistió en fundir todos estos elementos, añadir unas cuantas gotas de filosofía, existencialismo, e historia de la religión y arreglárselas para contar de un modo nuevo una historia que todos nos sabemos de memoria, a saber: debido a una serie de circunstancias, un personaje protagonista descubre que, de algun modo, tiene una misión, que le llevará a salvar a su pueblo, la galaxia, la Humanidad...etc. Historias tan dispares como "La Guerra de las Galaxias", "Braveheart", "Dune", "El Señor de los Anillos" o incluso "El Día de la Bestia" comparten en esencia el mismo argumento. El mérito de Matrix consistió en contarlo precisamente del modo en que las nuevas generaciones querían que la historia fuese contada. Matrix se convirtió desde el principio en una parada de visita fundamental en el viaje a través de la cultura visual del cambio de milenio. Y es que, mucho más allá de su pátina pseudo-filosófica, Matrix entró por los ojos. Su facilidad para crear imágenes icónicas fue, sin duda, una de sus grandes bazas. Imágenes como el ya clásico código verde cayendo por la pantalla de los monitores, Neo y el Agente Smith flotando en el aire, Trinity haciendo tres cuartos de lo mismo o aquel otro agente esquivando balas sin despeinarse son ya historia del cine. Y fueron precisamente estos hallazgos visuales los que más influyeron en el cine post-Matrix. De la noche a la mañana, los X-Men vestían de cuero negro, los Ángeles de Charlie flotaban en el aire y hasta el enorme (en todos los sentidos) Gerard Depardieu parecía capaz de dar patadas voladoras enfundado en una gabardina del siglo XIX en "Vidocq" (Pitof, 2001). Al fin y al cabo, y por mucho que los hermanos Wachowski se esforzaran en dar a su ciberfantasía un estudiado trasfondo metafísico, mucho me temo que la influencia de Matrix, aunque extensa y fácilmente reconocible, no pasó de ser algo superficial. Las películas de acción y/o ciencia ficción, en general, no se han molestado en tomar a Matrix como un modelo a seguir en términos de historia, creatividad ni originalidad. Simplemente se han limitado a copiar su estética y sus efectos especiales. Las buenas historias, lamentablemente, siguieron siendo una rara avis en el cine fantástico (o debería decir "en el cine en general"). |
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B) THE MATRIX RECARGADA Y REVOLUCIONADA Las dos secuelas de la primera historia no han aportado demasiado a la saga. Víctimas quizá de su propio gigantismo y de la necesidad de superar no solo a la primera parte sino a las decenas de imitaciones posteriores, The Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions son espectáculos audiovisuales mayúsculos, pero totalmente faltos del encanto que tuvo la película original. Olvidándose de aquella máxima de "Menos es más", todo en las dos nuevas entregas de Matrix está aumentado y recargado hasta tal punto que en demasiadas ocasiones la serie deviene en parodia de sí misma. Hay más luchas (larguísimas), más acción (aburrida) , más filosofía (pedante esta vez) y más personajes (desaprovechados). En esta ocasión, sin embargo, el interés no radica en las películas en sí (disfrutables, pese a todo) sino en el universo que se ha ido creando en torno a la trilogía. Matrix es mucho más que tres películas. Para entender el fenómeno es imprescindible conocer todas sus partes. Hay que ver la serie de cortos "Animatrix" (bastante más interesante que las secuelas), jugar al videojuego "Enter the Matrix" y leer los comics y ensayos filosóficos a propósito de la saga (disponibles en su completísima página web oficial http://whatisthematrix.warnerbros.com/ ). Todas estas partes están íntimamente relacionadas y enriquecen enormemente el visionado de las cintas. La iniciativa de los hermanos Wachowski (y, por qué no, del departamento de marketing de Warner Bros.) dan a la palabra "multimedia" un nuevo sentido. ¿Tendremos más Matrix? Seguro que sí. En cine, TV, videojuegos...al mundo imaginado por los Wachowski le queda mucha vida, pese a que ellos mismos afirmen que no volverán a rodar ninguna película de la saga. Tiempo al tiempo. |
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| Nacho Macho es estudiante de Publicidad y RR.PP. en la Universidad de Alicante. | ||||||||
| E-mail: naxomaxo@hotmail.com | ||||||||