The Matrix

por Lluís Mas Manchón

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De la hipocresía a la realidad, "pasando" por el pragmatismo

Cuando las doctrinas evangelistas se encontraban más en decadencia por una sociedad ensimismada en su fruición consumista de la información y de los productos, llega una idea revolucionaria de dominación divina que, por primera vez, integra la Biblia y la fe en las explicaciones más científicas y racionales de la Humanidad.

Protagonistas y secundarios, el mito

El nacimiento, vida, muerte, resurrección y divinización de Jesucristo se muestran en Matrix en todo su esplendor. Neo, es el elegido (NEO=ONE=the ONE, en inglés), el "único". Hijo de Dios, en busca del Bien supremo, tiene como misión extirpar el pecado del alma humana.

Si Jesús de Nazaret, hace 2000 años, era un humilde carpintero que profesaba la paz, el amor, y la bondad, valores todos ellos disminuidos por el gran Imperio Romano, Neo es en la actualidad aquél que profesa la paz, el amor y la bondad del alma humana frente a las grandes compañías y operadoras informáticas y de telecomunicaciones a través de un discurso virtual (online) al servicio de la piratería. Si a Jesús en su tiempo se le acusaba de embrutecer las almas humanas con discursos fantasiosos, a Neo se le busca por su intervención deliberada en un sistema de redes informáticas excluyente. Ambos son unos incomprendidos.

El Espíritu Santo (Morfeo, predicador de la profecía del Apocalipsis) rescata a Neo de su cueva mágica y le improvisa un Belén donde nazca el mito divinizado. Neo inicia un proceso de auto-convencimiento que acaba con su muerte y su primera resurrección. Y es entonces cuando se convierte en mártir y profeta, predicador e ídolo de masas, ofreciendo su sacrificio a favor del alma humana   frente al automatismo de las máquinas. Trinity, compañera sentimental de Neo, es la Trinidad, aquella que da sentido a la trilogía por su sacrificio. Pero también es el amor (María Magdalena), el ángel de la guarda.

La primera entrega es el nacimiento y divinización de "Jesucristo", en la que Neo se pasea por Judea (es decir: Matrix) tranquilamente hasta que las legiones (es decir: los agentes Smith) advierten del peligro de su palabra. La segunda es el recorrido profético de Jesucristo entre sus devotos exiliados (en Sion, precisamente, tribu perdida de Israel) hasta convertirse en iconosfera "mediática", tanto para sus fieles como para sus detractores. Judas aparece como Cifra, vil pecador tentado por los placeres terrenales e incapaz de someterse a la doctrina del elegido. La tercera entrega de Matrix es el martirio y pasión de Jesucristo, y la "liberación" (o confesión) humana del pecado, del perdón, y de las máquinas. Es la peregrinación de Neo por un purgatorio ferroviario (software) que le conduce, entre el mundo "real" de Sion y la Ciudad de las Máquinas, hasta alcanzar el Bien supremo o cielo protector reservado para Dios, que sólo uno alcanza y razón por la cual   Trinity es condenada.
     

La historia "jamás" contada

Matrix es un entramado de programas informáticos creados por el arquitecto de las máquinas en colaboración con el Oráculo de los humanos. Neo es un iluso, como lo fue Jesucristo, que sólo aspira a obtener el perdón de Dios Todopoderoso   para que los hombres y las máquinas puedan seguir disfrutando impunemente del gran teatro de la "realidad". Pero, la pregunta más controvertida (y respondida) de la historia nos acecha: ¿qué es Dios? Dios es lo mismo para las máquinas y para los hombres: Dios es único y sólo uno, entendido desde diferentes perspectivas. Mientras para las máquinas Dios es la energía, el sol perdido (destruido al inicio de la guerra), para los humanos es el amor, la paz y la libertad, representados en el Oráculo. La fuerza de unos son los valores (la fe), la de otros es la energía (fuerza militar).


     

El ser humano

La definición de uno mismo siempre está en relación a la negación del otro. El quid de la cuestión está en que la definición humana esconde una realidad "aterradora": las máquinas representan todo aquello que la conciencia rechaza y que el entendimiento hipócritamente esconde. Hemos alcanzado la realidad.

No hay necesidad de Dios sin las exigencias de la incertidumbre y del miedo. Nada diferencia a Matrix de la realidad virtual, en la medida en que todo lo que nos rodea es una confabulación humana.

Matrix es un mundo entendido de acuerdo a una dicotomía metafórica donde máquinas y humanos luchan contra sí mismos.

La esencia humana es pusilánime y egoísta: nuestra conciencia nos atormenta. Nacemos pecadores de por sí; por tanto, no podemos ver más allá de nuestras elecciones, y sólo podemos comprenderlas y arrepentirnos. La esencia humana viene representada por Neo, aquél cuya vida está dirigida a cambiar el destino. Él se reconoce como humano no programado, ante lo que Matrix intenta hacerle sentir como producto eventual de una anomalía. Neo (como Jesucristo) es un humano que tiene un defecto de base, una anomalía como defecto y como fin: la de creer en la bondad del hombre.

Por su parte, la esencia autómata es dependiente y social. A las máquinas las humanizamos nosotros, porque el automatismo nos atormenta. La esencia autómata viene representada por Smith (Caín, el malo de la "peli"), el mundo de la copia, el mundo pirata, el mundo de la trasgresión y de la pérdida áurea de toda autenticidad. Pero a Smith el destino le encadena porque, al fin y al cabo, no deja de ser un programa que, como tal, ha sido programado. El objetivo le guía, le define, y le delimita.

Somos libres de hacer lo que sintamos (aspiración de Neo) hasta el límite de las normas sociales (programación de Smith). La imperfección es inherente a los humanos, por eso el ataque a las máquinas es una huída de sí mismos, y por eso Matrix debe existir. Porque, ahora ya de verdad...: ¿quién de entre los en este momento lectores se atreve a discutir que todos nosotros nos hayamos insertos en Matrix?  

El mundo es un mundo regido por la causalidad y por el comercio de la información. El creador de llaves en Matrix (metáfora del acceso a posiciones sociales) requiere del permiso del traficante de información. El mundo actual ha perdido toda originalidad, o creación exnovo desde demiurgo alguno. Esta es la realidad de Internet, la de la copia, la de miles y miles de búsquedas online de un concepto mil veces repetido y mil veces sentido como único.
 

Conclusión

Matrix puede ser una metáfora de una sociedad cansada de sí misma, donde los valores no tienen cabida, al contrario que la despersonalización y el automatismo. Una sociedad que Dios ha castigado ser "pila" de las máquinas.

Por tanto, la lucha contra las máquinas es la lucha contra el pecado, que es inherente a la esencia humana. Por tanto y por eso, al final, no se las puede vencer, sólo "confesar". Es más, se requiere de   la existencia de las máquinas, porque el Bien se define respecto del Mal como el amor respecto del odio, la paz respecto de la guerra, y los valores respecto de la insensibilidad o impersonalidad.

Pero Matrix también puede ser una metáfora de la excelencia humana. Los humanos intentamos humanizar aquello no humanizable (la tecnología) y deshumanizar la esencia más   humana. Sin darnos cuenta que tan humano es el automatismo de las máquinas como inhumana es la proliferación de emociones sin sentido en forma de palabras mil veces utilizadas. Sin darnos cuenta, sobre todas las cosas, que la metáfora más bella de la humanidad y de Matrix   es aquella que asocia   el lado irracionalmente más humano de las máquinas y el lado racionalmente más sistemático de los valores.

Lo que es seguro, lucha esencial pagana o cristiana, en definitiva, es que Neo no deja de ser un producto de la industria cultural que nos permite desinhibirnos de una realidad abrumadora, como en su día fueron Sansón, Gandhi, Rambo, Superman, o Batman (y sobre todo Jesucristo), todos ellos iconos de nuestro mundo claramente referenciados en la trilogía de Matrix, que no hace sino terminar de una vez por todas con el reto humano de luchar contra sí mismo. Amén.

 
 
     
Lluís Mas Manchón es estudiante de Publicidad y RR.PP. en la Universidad de Alicante.  
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