|
||||||||
Siendo un tema de lo más controvertido por las noticias negativas aparecidas en los informativos, en este artículo un verdadero jugador de rol describe la realidad de un fenómeno siempre de rabiosa actualidad. |
||||||||
| ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser Peter Pan, Cenicienta, el Príncipe Valiente o cualquier otro héroe de nuestra infancia? ¿Quién se ha resistido a imaginarse como el pistolero más rápido del Far West, capaz de matar con su mirada? ¿O ser la Bella Durmiente, despertada de su maléfico letargo para entrar en el más dulce ensueño de labios de un hermoso príncipe? ¿O quizá un Caballero del Zodíaco, en nuestras generaciones más recientes? Eso que todos hemos soñado despiertos en algún momento de nuestra vida puede hacerse " realidad " gracias a los juegos de rol. Su amplia variedad nos permite " vivir " aventuras en mundos fantásticos (como la tierra media de "El señor de los anillos"), en naves estelares (en "Start Treck" o "La guerra de las galaxias"), en épocas pasadas (principios del siglo XX en "La llamada de Cthulhu"), en estridentes tiempos futuros (como el subterráneo mundo informatizado de "Paranoia"). Además, te permiten "encarnar" infinidad de seres: elfos, enanos, orcos, caballeros Yedi, hobbits, vampiros, vulcanianos y cualquier otra cosa que la imaginación humana haya creado. Ahí radica el encanto de los juegos de rol, pues te permite representar en tu imaginación las vivencias de un personaje por el que tú tomas las decisiones. Tú decides lo que tu personaje hace en las distintas situaciones creadas por el Master del juego (un compañero que controla las reglas y dirige el juego). En realidad es él quien hace divertido el juego, ideando acertijos, pruebas, pistas, enemigos, trampas y todo lo que su imaginación pueda crear dentro de las reglas del juego (que se encuentran en los manuales para el Master). |
|||||||
|
Una vez que el Master crea la situación, los personajes/jugadores, sentados alrededor de una mesa con sus correspondientes hojas de personaje (donde se detallan las características imaginarias del personaje, tanto físicas como psíquicas) y una buena provisión de papel, lápiz y dados (de diversas caras: 4, 6, 8,10,12, 20, etc., según lo requiera el juego), inician la partida. Durante el transcurso del juego, los personajes/jugadores van decidiendo lo que sus personajes realizan dentro de la trama de la aventura y comprobando si sus habilidades y el azar les permiten realizar lo que ellos pretenden (para ello se tiran los dados y se comprueban los resultados obtenidos en las tablas del Master). Las decisiones acertadas llevarán al grupo a conseguir sus objetivos, permitiendo que los personajes mejoren sus características y capacidades. Pero cuidado..., una mala decisión y tu personaje puede terminar ensartado en una ristra de estacas ocultas tras un suelo falso o devorado por un terrible monstruo oculto tras la puerta incorrecta. Si esto ocurre, desafortunado suplantador imaginario, no te queda más remedio que crear un nuevo personaje y "rogar" al Master que encuentre la forma de incluirlo con tus antiguos compañeros de aventura, pero con unas características y capacidades básicas (lo que te dificultará seguir el ritmo de los otros personajes y aumenta considerablemente tus posibilidades de volver a crear otro personaje). Y eso es todo: dados, papel, algo para escribir y mucha imaginación, que combinado con un grupo de amigos joviales y ganas de divertirse puede hacer que pases un buen rato. |
|
|||||||
|
Entonces, ¿a qué se debe la mala fama que estos inocentes juegos han adquirido? La formula es bien sencilla: unas "gotas" de ignorancia, una "pizca" de malos entendidos, una "buena porción" de prensa sensacionalista, un mal ejercicio de inducción («por un perro que maté, mataperros me pusieron») y, el ingrediente universal, el miedo a lo desconocido que nos hace comportarnos de una manera absurda e irracional, rechazando por principio todo aquello que sea diferente o extraño. Todo ello bien mezclado y puesto al fuego lento del borreguismo al que los 'Mass Media' nos conducen, con su manipulación sensacionalista movida por el implacable destino de las audiencias, ha hecho que los juegos de rol soporten una injusta leyenda. Sin embargo, no voy a negar que ha habido algún caso real de nefastas consecuencias relacionado con los juegos de rol. Me refiero al caso de dos chicos que mataron en Barcelona a un hombre siguiendo uno de estos juegos. Pero hay que aclarar que ese juego no existe, ellos mismos lo inventaron y lo llevaron a la realidad, por desgracia. Pero éste es un caso aislado de unos desequilibrados mentales, estado al que no llegaron por causa de los juegos de rol. A pesar de la singularidad del caso, la mala prensa y un mal ejercicio inductivo han llevado a generalizar una reacción de miedo y rechazo hacia un tipo de juego que, en personas con sus facultades mentales sanas, puede ser muy divertido. ¿Por qué se ha producido esta persecución? Quizá porque los seres humanos somos así... |
|||||||
|
Si un magrebí ("moro" para las lenguas acusadoras) comete un delito, es suficiente para que cualquier hurto, robo, asesinato, violación o qué se yo lo que la demencia que corre de boca en boca puede idear, sea atribuido al pobre inmigrante que busca un sueño y se encuentra con una pesadilla. Si un vasco pertenece a ETA y mata fuera de su "país" es suficiente para que desconfiemos de cualquier ciudadano español nacido en el País Vasco y que está haciendo un poco de turismo en el acogedor sur. Estos son sólo algunos ejemplos de inducciones descabelladas y absurdas, similares a la que se realiza con los juegos de rol, y muy frecuentes entre los seres humanos. ¿Podemos cambiar esta tendencia humana? ¿Somos capaces de cambiar los entresijos de nuestra mente? ¿Podemos ser mas abiertos y tolerantes ante lo nuevo y lo diferente? ¿Tomaremos la sana costumbre de informarnos antes de establecer prejuicios injustificados? Tan sólo espero haber aportado mi humilde granito de arena. |
|
|||||||
| Juan Pedro Agüera Ortega es jugador de rol y estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Murcia. | ||||||||
| E-mail: j22fil@hotmail.com | ||||||||
|
||||||||
|
¿Quieres publicar en esta sección? |
||||||||