Desde hace años, cientos de tópicos se agolpan en torno a estas fechas; en torno a la Navidad. Tiempos de bondad, solidaridad, bonanza y amor al prójimo, que dicen los creyentes. Esos calificativos, amoldados al saber popular y pasando por el tamiz de un cierto intelectualismo decadente, han desembocado en la crítica más exacerbada y radical, tachando a la Navidad de símbolo de un mundo consumista y capitalista así como de invento ideado para estimular el derroche y la perpetuidad de un sistema injusto.
Vayamos por partes. En principio, puede parecer que tan tópica es la defensa de la Navidad como su crítica sanguinolenta y desmedida: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos... |